Ballet

balletAnuncian un retraso en el vuelo  de dos horas. Mi primo pequeño y yo nos entretuvimos  paseando, merendando, leyendo, jugando…

Miramos la pantalla y nos alegramos. Anuncian la llegada media hora antes de lo previsto. A las 19:00 se supone que aterriza el avión  y así fue pero… la entrega de las maletas se demora.

“Me aburro”, dice el pequeño ¿Qué hacer? ¿Cómo entretenerle? ¿Cuánto más tendríamos que esperar? Me fijé. Estábamos apoyados en una barandilla.  Me recordó a los tiempos en los que, a su edad , yo hacía ballet.

Él tenía una pierna en alto medio doblada y……..“le corregí”. No, no, tienes que estirarla más, “muy bien”. Si ahora bajas las piernas y las doblas, éso se llama “plie”. Si ahora es al revés, nos ponemos de puntillas, éso es un “relevé”. Los pies y las manos  tienen posiciones, 6 si no recuerdo mal. Ésta es la primera, la segunda…. A la tercera dudé..

Convertir la barandilla del aeropuerto en un instrumento para hacer ballet hizo que se riera a carcajadas.

No duró mucho “la exhibición” pero fue un momento muy curioso. Yo que soy de naturaleza tímida en ningún momento pensé en si estaría haciendo el ridículo. Para mí en ese instante sólo existía mi primo, la barandilla y yo. Estaba tan absorta en la situación que no me fijé en lo que pasara a mi alrededor.

Ver cómo se reía me hizo pensar una vez más que no debemos esperar cosas extraordinarias para ser feliz sino que más bien es al revés, hay que tratar de hacer extraordinario lo sencillo.

Dios nos ha dado suficientes dones a cada uno para hacer de este mundo un paraíso pero en vez de intentar esforzarnos en ver lo positivo que tenemos cada uno, lo positivo que tienen los demás, ponemos todas nuestras energías en criticar, ahondar en las heridas ajenas, poner la zancadilla al contrario, murmurar….

Dios nos dio talentos para ponerlos al servicio de los demás. Palabra clave es SERVICIO, no nos dio los dones para mandar sobre el mas débil sino para servir aunque eso  pueda implicar que nuestro “yo” desaparezca y sea un “él, ella” el/la que brille.

¿Lo intentamos? ¿Vamos a seguir echando la culpa de todos los males a los demás o nos esforzamos un poquito a ver qué podemos nosotros hacer? No se trata de ponerse como objetivo arreglar el mundo entero pero ¿Qué tal si empezamos por hacer sonreír a alguien?

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