Hora de comer

Hace tiempo, el Señor enviaba a Samuel a buscar un rey entre los hijos de Jesé.   El más pequeño, David, no estaba en la casa cuando Samuel llegó. Mandó que fuesen a buscarlo. Dijo: “ No nos sentaremos a la mesa hasta que haya venido”.

Mucho me han hecho pensar esas palabras. ¡Qué momento tan importante era la comida! No se empezaba a comer mientras no estuviesen todos reunidos.

Cuantas veces ahora comen separados padres e hijos y ,si se juntan, lo hacen distanciados, cada uno con su móvil, tablet, o similarcomer

Los más pequeños están deseando levantarse de la mesa. No importa que los padres no hayan terminado de comer, en cuanto terminan su plato, desaparecen.

No se sentaron a la mesa sin David, bueno sería pensar en ello, retomar esa costumbre.

Tampoco deberíamos  sentarnos  a la mesa sin tener en cuenta a  Jesús. Desde que uno hace su primera comunión debería estar deseoso de tenerle como invitado todos los días, pero no lo hacemos.

Algo falla cuando en nuestro corazón no ponemos una silla para El

Algo falla cuando no le esperamos a la hora de comer.

Algo falla cuando no dejamos que sea Él nuestro alimento diario.

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